Uncategorized Paul on 21 Sep 2007 08:50 am
Sorpresas en el nuevo apartamento
A Paul y Magdalena, les iba muy bien en su nuevo apartamento. Acababan de casarse y ella estaba embarazada. Todo, aparentemente les había salido bien al comprar el apartamento. La financiación inmobiliaria que les habían dado para comprar el apartamento era buena, y lo habían remodelado de manera que pudiera caber una personas más: el hijo que estaban esperando. Sin embrago no contaron con que de pronto empezaran a salir ciertos problemas de su entrono diario en el apartamento. Lo que haría que su felicidad se viera menguada por ciertos asuntos que no eran del todo poderosos para poder vencerlos, pero sí, como para molestarlos un poco.
El primer problema al que se tuvieron que enfrentar fue que en la cocina había un desperfecto en el suelo. Este presentaba una hendidura que si bien no era muy grande, ni muy notoria, acababa por ser notada cuando alguien pasaba por ahí y se deslizaba, tal cual se encontrara en una patineta. Después de que superaron ese problema -olvidándolo y decidiendo no enojarse más por eso, pues no había otra solución-, parecía que ahora si todo iba a estar bien, sin embrago no timaron en cuenta que frente a ellos había unos vecino terribles que no los iban a dejar en paz por mucho tiempo. Eran una pareja de ancianos bastante molestosos, que buscaban cualquier excusa para hacer la vida imposible a sus vecinos. Esta vez se trataba de que según ellos, Paul y Magdalena hacían demasiada bulla y que no los dejaban descansar. En realidad sí había habido bulla, pero era porque recién se estaban mudando y los muebles ocasionaban ruido al ser movidos. En fin después de haber hablado con esos dos ancianos deseaban ver al agente inmobiliario para preguntarle por qué no les había advertido de semejante amenaza, pero se dieron cuenta que eso era demasiado exagerado.
Después de haber pasado varias horas tratando de no hacer bulla al mover los muebles, terminaron de hacer las remodelaciones, y ahora se dedicaban a prepararse para salir a celebrar su nuevo apartamento recién adquirido. Justo cuando estaban en la puerta, la pareja de anciano tomó el taxi que ellos habían visto venir. Por lo visto la convivencia no iba a ser para nada fácil y menos aún con ellos. Sin embargo, tendrían que empezar a acostumbrarse a vivir junto a esa pareja, pues estaban justo frente a ellos en el final del pasillo, por lo que se verían muy seguido.
Después de volver de una cena bastante larga, como para olvidarse, de todo, entraron en el edificio. La puerta de sus vecinos estaba cerrada y no se oían ruidos, ya estarían dormidos. Fue cuando sintieron que todo podría mejorar si ellos ponían buena cara a todos los problemas. Lo de la cocina ya no importaba, y en cuanto a sus vecinos tendrían que acostumbrase, pues el resto de vecinos le habían advertido sobre la pareja de ancianos. De ahora en adelante ellos iban a buscar la forma de ganarse su amistad y de buscar no molestase, porque después de todo tenían que vivir ahí y mientras lo hicieran querían que todo fuese tranquilo.
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