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Uncategorized Paul on 17 Sep 2007 09:26 am

Juntos por un apartamento

Acababa de contraer matrimonio y parecía que todo iba a ser tan sólo felicidad. (Aunque muchos -bueno casi todos- digan que es así durante los primeros meses hasta que la pareja se empieza a conocer y descubre cosas que no conocía del otro, intercambiando opiniones que en verdad pueden llegar a irritar mucho a quien es blanco de las críticas llevándolo a responder, aumentando el nivel de la bronca y creando u círculo de nunca acabar) Bueno, tan pronto como decidimos los dos salir por la ciudad y empezar a buscar un inmueble que se acomode mejor a nuestras nuevas necesidades de casados, empezaron los pequeños problemas, que por momentos parecían que no iban a acabar jamás. La primera ocurrencia de mi mujer fue sacarme en cara, cuando ya teníamos más de dos horas en nuestra búsqueda, que yo no había querido contactar con un agente inmobiliario, y que por mi culpa demorábamos tanto en conseguir un apartamento para nosotros. Le contesté que no era mi culpa, que ambos habíamos decidido salir a buscar un departamento para que pudiéramos, en el camino, conversar de las cosas que queríamos reunir en una propiedad, ya que sería mejor así para poder ir formándonos en la cabeza un imagen de o que íbamos a comprar. A partir de ahí el día se fue haciendo más pesado, pues cada vez que entrábamos a observar alguna propiedad, parecía que lo que nos ofrecían y le gustaba a alguno de los dos empezaba a ser odiado por el otro.

Sin embargo, ni bien salimos de un edificio en una zona lo suficientemente conveniente para los dos, con las características que a ambos nos gustaban, y a un precio en el que los dos hubiéramos convenido en pagar, no nos dijimos nada. En las demás casa en las que habíamos discutido apenas terminábamos de salir del inmobiliario nos decíamos lo malo y lo bueno que acabábamos de ver, claro que uno decía, magnificando, todo lo bueno y otro, satanizando, todo lo malo, cosa que así dejábamos bien en claro que estábamos en desacuerdo y que iba a ser difícil, muy, muy difícil el poder comprar ese día, u otro que este cercano, alguna apartamento en la ciudad. Ello además, nos molestaba a los dos porque queríamos acabar pronto con la búsqueda del apartamento y deseábamos descansar.

Creo que por la cabeza de ambos pasó exactamente lo mismo: una oportunidad así, no puede desperdiciarse, era la ocasión perfecta de comprar un departamento a buen precio, en buena zona, con suficiente espacio y otros factores más que lo optimizaban, haciéndolo sobresalir del montón en el mercado inmobiliario en el que nos habíamos metido. Así que, apenas avanzamos unos pasos, nos paramos, nos miramos y dimos la vuelta. Íbamos a comprar nuestro departamento y ya no estábamos peleados. Quizá ambas cosa fueron igual de buenas, pero de ahí en adelante hemos vuelto a discutir, y a reconciliarnos al poco tiempo, son en realidad discusiones tontas que al rato olvidamos, pero lo que en verdad fue excelente ese día era el inmueble que acabábamos de comprar. 

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