Feed on Posts or Comments 06 September 2010

Uncategorized Paul on 06 Sep 2007 01:13 pm

EL MIRADOR SEGUNDA PARTE

Comentaba en mi anterior post acerca de los miradores que se ubican en nuestros inmobiliarios y las vistas que nos ofrecen, desde las más simples y cotidianas escenas de la vida común hasta las más inconmensurables bellezas de la naturaleza como la puesta del sol si es que nuestro inmobiliario posee una vista al mar. Y recordaba un incidente que tuve justamente cuando disfrutaba de las bondades de uno de estos miradores comunes, es decir un malecón de playa. Habíamos acudido hasta allí con mi novia y, para hacer más recreativo el momento, decidimos comprar unas cervezas y compartirlas a borde del acantilado. Ya se imaginarán por donde anda la cosa cuando dije que la impertinencia llegó y lo malogró todo.

 

            Se trataba por supuesto de la gendarmería que no tuvo mejor cosa que hacer que venir a sabotear nuestro momento. Estaba muy acaramelado con mi pareja cuando de pronto escucho un lúgubre “Buenas noches señores”. La subterránea voz me sacó de mi encantamiento al igual que a mi novia. Nos desenredamos y volvimos la mirada a ver quién era el impertinente. Pensamos en esos momentos que algún amigo nos estaba gastando una broma pero al ver el uniforme que vestía el agente de policía, intuimos de lo que se trataba. El efectivo por su parte estaba acompañado de un compañero que se quedó un poco más atrás viendo como su colega nos recriminaba por alterar el orden público según él. Yo por supuesto no me quedé callado y le refuté el argumento aduciendo que no estábamos protagonizando ningún tipo de escándalo rematando la frase con el pequeño sarcasmo de decirle que no era mi culpa si él desconocía el significado de la palabra romántico. El policía quedó mudo por eternos cinco segundos y en seguida me pidió mi identificación. Afortunadamente siempre la cargo conmigo y se la mostré, mi novia hizo lo propio y en seguida me dijo que no era un lugar apropiado para beber. Y yo que creí que nos estaban interviniendo por nuestras románticas escenas.

 

Como un tonto me había olvidado que también habíamos comprado unas cervezas, la verdad no habíamos consumido aun ni la mitad de nuestras respectivas latas. Y al acordarme de eso, procedí a mostrarle el ticket de compra y las otras cuatro latas de cerveza, aun vírgenes, indicándole al mismo tiempo que la sed nos había ganado y por eso bebimos pero que las habíamos comprado para llevarlas a una reunión  a la que nos dirigíamos. No noté al efectivo policial muy convencido, así que ensayé otro argumento y pasé a indicarle que si nos habíamos detenido camino a nuestra reunión era porque no nos podíamos perder el magnífico espectáculo que ofrece el atardecer desde aquel mirador donde nos encontrábamos parados en ese momento. El gendarme me miró con sorpresa, abriendo los ojos y nos indicó que esa era la única excusa que nos podía salvar de ser fichados. Había dado en el clavo, nadie se puede resistir a las ventajas que ofrece un mirador.

Trackback This Post | Subscribe to the comments through RSS Feed

Related Posts

Leave a Reply