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Uncategorized Paul on 01 Oct 2007 08:44 am

El apartamento querido

La semana pasada me encontré con unos amigos que estuvieron de visita por Barcelona y aprovecharon para visitarnos a unos cuantos de los que vivimos aquí. Fueron unos momentos bastante agradables los que pasamos pues no nos veíamos desde que terminó la  escuela y cada quien tomó un rumbo diferente para irse a estudiar, o a trabajar o simplemente a vivir por otros lugares que les llenaban de ilusiones. En fin, pasamos cerca de una semana reuniéndonos en los apartamentos de varios de nosotros, variando cada vez de punto de encuentro, de manera que pudiéramos ver a todos en sus respectivas casas.

 

 Los que habían llegado de visita a la ciudad estaban sorprendidos por los inmuebles en los que vivíamos, nos dijeron que su apartamento era similar, tan sólo un poco más grande que el promedio de los que poseíamos aquí nosotros. Sin embargo nos preguntaron con algo de temor por los precios que pagábamos, pues querían comprobar si lo que ellos gastaban en su apartamento, era más, o era menos de lo que se pagaba aquí. Cuando oyeron nuestra respuesta se quedaron más sorprendidos. Bueno, la mayoría tenía apartamentos alquilados, y uno que otro, había comprado uno. Pero ellos dos, habían comprado, y compartían un apartamento. Lo que los llevó a quedarse absolutamente boquiabiertos fue, luego nos lo explicaron ellos con mucha más calma: que el dinero que ellos pagaban por la hipoteca de su apartamento era mucho mayor a lo que cualquiera de nosotros pagábamos por nuestros inmuebles.   

 

Eso les hizo pensar que tal vez habían hecho un mal negocio al conseguir su financiación inmobiliaria, y al enterarse de lo que el resto de nosotros pagaba, quisieron poder dar marcha atrás en el tiempo y conseguir otro lugar que no les significara tanto dinero. Mas, nosotros los vimos un poco acongojados y al notarlos de esa manera buscamos dentro de muchos factores los elementos que podrían hacer que el pago de dicho inmueble sea justificable dentro del rango de dinero que ellos desembolsaban. Les preguntamos primero si el apartamento que habían comprado se encontraba en una zona considerada alta para la venta de inmuebles, es decir si los precios por ahí eran más altos en general, y si era una buena zona para vivir. De inmediato cambiaron un poco los gestos de su cara, como si un sol los hubiese iluminado a ambos. Parecía que recordaban que el lugar donde vivían era en realidad maravilloso. Tal como habían cambiado las cosas, ahora éramos nosotros los que queríamos hacerles las preguntas sobre su apartamento. Terminando por tratar de saber qué era aquello tan bueno que los había hecho cambiar, de forma inmediata, de parecer y de estado de ánimo.

 

Pues, casi nos describen el paraíso. Se alegraron tanto, que cada cosa que nos decían estaba llena de alegría por saber qué tenían, y que no se habían dado cuenta aún. En realidad, por lo que nos contaron que era el apartamento y el lugar en el que estaba, todos nosotros pensamos que estaba bien el precio que pagaban. Y ellos, pronto, se sintieron muy orgullosos de poseer algo mejor que el promedio.

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