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Uncategorized Patrick on 12 Aug 2007

VEN Y VIVE LA MONTAÑA RUSA

Ya hace un tiempo un vecino me comentó que estaba buscando un departamento para mudarse pero tenía un requerimiento muy particular. Buscaba un inmobiliario que de preferencia se encontrara al interior de un condominio aunque podía ser flexible y aceptar uno que se encontrara en un edificio, pero eso sí, que el apartamento no quedara muy lejos del primer piso. El de por sí ya le tiene miedo a las alturas y no le gustaría asomarse por la ventana de un apartamento que se encuentre localizado en un cuarto o quinto piso o incluso más arriba.

 

            Su acrofobia había empezado a los ocho años de edad cuando sus padres lo llevaron  aun parque de diversiones y tuvieron la infeliz idea de subirse a la famosa Montaña Rusa. Como todos sabemos este juego mecánico es no apto para cardiacos y la verdad tampoco lo debería ser para niños. Yo tuve la oportunidad de subirme a uno de estos juegos pero ya de grande y la verdad al poco me arrepentí de la decisión. Uno acudía con emoción a estos parques de diversiones con la idea de pasarla bien con los amigos. Recuerdo que tenía aproximadamente 18 años y disfrutaba de la estancia fuera de la escuela. Con emoción mis amigos y yo hicimos nuestra respectiva fila en la boletería para obtener nuestro ticket a

la Montaña Rusa, una vez conseguido este nos dirigimos presurosos a reclamar nuestra ubicación en los asientos respectivos. El acomodador nos sonrió maliciosamente al tiempo que nos invitaba a superar la reja de seguridad que nos separaba del juego mecánico, fue como un presagio que no supimos ver. Ya dispuestos en nuestros respectivos asientos solo nos respetaba esperar a que los demás asientos se llenen para partir y es que nosotros, olvidé mencionarlo, fuimos los primeros en llegar, afortunadamente no tuvimos que esperar mucho y a los pocos minutos el “viaje” comenzaba. Lo primero que se reconoce es el ruido de la carrocería contra los rieles y el corazón empieza a acelerar, unas tímidas curvas primero y después empezamos lentamente a tomar altura, más lento, más lento, casi desaceleramos por completo hasta llegar a una breve meseta para después aparecer en una caída prácticamente libre, es ahí cuando el miedo se desboca. La sarta de vagones empieza a vibrar y el viento te sopla directamente en la cara si gritas el aire frío se mete por la garganta, si no gritas el pánico te consume y el corazón se te sale del pecho. El ruido de los rieles se hace más intenso, casi ensordecedor y se mezcla con los gritos de los pasajeros que si han decidido chillar. Tres circuitos más y tu alma vuelve al cuerpo de a pocos, te das cuenta que no has muerto y que aún puedes tocarte y ver a la gente a tu alrededor y piensas en qué estabas pensando cuando decidiste subirte a esa cosa.

 

            Cuando recordé estas escenas comprendí lo que sentía mi vecino al acercarse al vértigo de las alturas y eso que hablamos de alturas estáticas. Si yo quede curado de las alturas a la edad de los 18 años cómo habría quedado el atormentado ser de mi vecino que experimentó uno de estos fogonazos de velocidad cuando apenas tenía ocho años de edad.

Uncategorized Paul on 08 Aug 2007

A RODAR A RODAR MI VIDA SEGUNDA PARTE

Como venía contando en mi anterior post, el primer día de academia fue temiblemente premonitorio respecto a lo que me esperaba. Mi vida de ahora en adelante se convertiría en un relojito suizo, adiós amigos y las acostumbradas reuniones de los sábados por la tarde para asistir al cine y después pasar a divertirnos al centro comercial. De la escuela a la casa, de la casa a la academia y de la academia a la casa, ese era el itinerario para los días particulares. Los fines de semana seguramente no los iba tener libre de tareas ya que a los maestros de escuela poco o nada les interesaba el que uno se haya matriculado en una de estas academias, es más, me atrevería a decir hasta que lo miraban con cierto recelo, seguramente veían vulnerada o violentada su autoestima y su pedagogía, en buena cuenta el mensaje era claro: no nos preparan lo suficientemente bien como para aprobar un examen de admisión. Y del otro lado la historia era más o menos similar en el sentido que no tenían reparos en bombardearnos de conocimientos y de tareas, sin importarles que viniéramos de una agotadora jornada escolar, eran unas máquinas y pretendían que nosotros siguiéramos sus pasos.

Y así arrancó el primer día de academia pre-universitaria. Me perdí en el espacio trigonométrico, no sabía para donde ir, preguntaba a mis compañeros pero ellos estaban muy ocupados tratando de asimilar los nuevos conocimientos o se encontraban tan perdidos como yo. Luego de esa clase vino la de aritmética, ahí respiré un poco ya que me resultaba más comprensible, menos abstracta si se quiere que la trigonometría, pero igual no me confié, debía estar atento, una distracción y podía perder el paso y luego para recuperarlo….En seguida vino la clase de Historia Universal, fue muy gracioso porque el profesor que nos tocó era un desgarbado, vestía pantalón de tela un tanto percudido y una camisa igualmente ajada y pésimamente planchada, sus cabellos eran lacios y caían desordenadamente por la frente, las barbas estaban muy crecidas. Digo que fue muy gracioso porque lo primero de lo que se puso a hablar fue de las sociedades primitivas y el parecía salido de una de esas historias en las que el hombre utilizaba sus primeras herramientas. A continuación vino la clase de razonamiento matemático como para no alejarnos de los números, los miedos volvieron. El profesor de este curso nos hizo entrega de un buen bodoque de separatas con una serie de figuritas y dibujos raros, muchas puntos y líneas, por un momento pensé que se había equivocado y nos había entregado el manual de un curso de telegrafía o taquigrafía. El día finalmente terminó con la clase de Física, ese si que fue un sufrimiento innecesario, sólo vendrían tres preguntas en el examen de admisión sin embargo nos machacaron como si fuésemos a postular a

la NASA. A eso de las nueve de la noche al fin hasta nuestros oídos llegó un sonido dulce, se trataba del timbre que anunciaba la finalización del día de clases en la academia. Prácticamente nos pusimos de pie al unísono y recogiendo nuestras cosas como pudimos salimos en tropel del aula atropellándonos unos a otros, era el escape de la sala de torturas. Ya en la calle, camino a casa me preguntaba una y otra vez que iría a pasar en los días sucesivos, digo si así nos recibieron, qué otras sorpresas nos aguardaban, preferí apartar esos pensamientos de mi mente y seguí avanzando rumbo a mi inmobiliario. Ahí encontraría la paz que tanto necesitaba en esos momentos, pero no sería inmediatamente. Lo había olvidado, me esperaba la tarea que me habían dejado en la escuela para el día siguiente, una serie de problemas matemáticos y los avances clásicos en las asignaciones sin mencionar los controles de lectura que eran cosa de todas la semanas. Mejor ni recordar que en la academia también nos habían agasajado con una serie de tareas para los días siguientes además de recomendarnos ciertas lecturas. Mi teoría es que los profesores creen y creerán que los días constan de 50 horas o más, eso le correspondería a un planeta de mayores dimensiones.

Uncategorized Paul on 25 Jul 2007

A RODAR A RODAR MI VIDA

La previa a la vida universitaria es increíblemente recargada. El último año de la secundaria es vertiginoso por decir lo menos. Además de la currícula regular programada por el Ministerio de Educación para ese año ya nuestro cerebro es un hervidero debido al fantasma del examen de admisión a la universidad sin dejar de mencionar el hecho de que debes elegir la carrera profesional que vas a seguir entre voces y consejos disparejos que vienen de todas partes.

Lo de la escuela es un hecho, hay un horario establecido ya años atrás y con el que se tiene que cumplir independientemente del invierno o del grado de cansancio que uno sienta. Por otra parte nuestro enfoque debe estar a un tiempo también en la universidad. ¿Cómo conjugamos ambas cosas? ¿Nos alcanzará con los estudios escolares para superar la barrera de admisión de la universidad? La verdad es mejor no tomar riesgos. En mi caso decidí, mejor dicho, decidieron por mí, que lo mejor era matricularme en una academia especializada en preparación para el examen de admisión a la universidad. En su momento encajé bien la decisión, no supe ver lo que me esperaba, ni siquiera intuí el infierno que se cernía sobre mí y que terminaría por casi colapsar aquel año.

Afortunadamente esta maniobra tuvo lugar en la segunda mitad del año escolar en curso. De no haber sido por ese obsequio del destino otra hubiese sido la historia. Siempre me caractericé por definir rápido las cosas, es así que durante la primera mitad del año escolar pisaba el acelerador a fondo obteniendo altísimas calificaciones que dejaban sorprendidos a propios y extraños, pero algo se tejía detrás. Mi intención era “asegurar” el año escolar en su primera mitad para después mostrar una actitud relajada en lo que se restaba del año. Pudo haber sido una gracia, una estudiada travesura y hasta una maldad pero ese año si que sirvió y de mucho.

Así llegué al primer día de academia, relajado como un Perezoso sobre su rama. Las clases empezaban un par de horas después de la escuela lo que me dejaba tiempo para almorzar con tranquilidad y caminar hasta la academia. Entré con cierta incertidumbre pero con naturalidad ¿Qué podía pasar, que le aumentaran más números a una ecuación de segundo grado? La soberbia siempre juega malas pasadas, ahora lo sé. Y me fui a posicionar como de costumbre en la última fila echando la cabeza hacia atrás y cruzando las manos por detrás de la nuca, según yo iba a ser un día de campo. Uno a uno fueron llegando los que se convertirían en mis nuevos compañeros para lo que restaba del tiempo de preparación con miras al examen de admisión. A los dos minutos hacía su ingreso el profesor de turno. Esperé que se hiciera la clásica bienvenida con presentaciones personales incluidas pero, lejos de eso, el maestro atacó de frente y sin miramientos con un dibujo que se me antojó vanguardista, se trataba de un cubo ubicado en el espacio, es decir en tres dimensiones y que era “cortado” por una esfera. Se nos pidió hallar el área sombreada. ¿Qué? Apenas habíamos empezado a tocar la trigonometría en la escuela y de pronto ya estábamos ubicados espacialmente tratando de definir un área sombreada. Fue mi primer tropiezo de otros tantos que estarían por venir y no había transcurrido ni una hora desde que pisé mi nueva academia. Ni modo, a rodar. Barata no la iba a sacar, eso era seguro.

Uncategorized Paul on 16 Jul 2007

Garage o estacionamiento

Mi tío era un experto con las herramientas, recuerdo que antiguamente con mi abuelo eran capaces de arreglar todo carro que se les pusiese en frente. No se hasta ahora como no se les ocurrió poner un taller pero el caso es que pienso que perdieron mucho dinero, o seguro lo invirtieron en divertirse, si, solo eso.

Era seguro que la gran habilidad que tenían iba acompañada de un profundo cariño por lo que hacían, seguramente.

Es que para ellos el garage se transformo en su espacio propio, casi a diario, en el que se juntaban los dos y todo un arsenal de herramientas que espantaba a cualquier persona del sexo femenino que osara acercarse.

La grasa del carro y los rudas y pesadas que se veían sus herramientas eran un real “espanta mujeres” y cada vez que tenían un pelea con sus respectivas parejas se juntaban para arreglar sus automóviles, como si la bronca que podían tener encima se transformara en una gran capacidad para devorarse todas las fallas de cualquier automóvil.

El punto de reunión era el garaje de mi abuelo, como mi tío vivía muy cerca acudía a este lugar para practicar lo que seguramente era su principal pasatiempo.

No esta demás decir que mi tío tenia que llevar su auto del estacionamiento del lugar donde vivía, pues ahí no había garaje.

Es cierto que el espacio que tenía en su estacionamiento era grande y espacioso pero no había punto de comparación.

Era muy fastidioso, aparentemente para él, pues el garaje no era solo una habitación más en una casa, era mucho más que eso.

No se trata del lugar donde guardan o tiran algunas cosas que nadie quiere usar, donde se colocan viejas escobas o muebles, esa era la idea de sus respectivas esposa pero no para ellos.

Para mi tío y mi abuelo ese lugar era casi como una capilla por lo sagrado y todo lo que representaba para ellos.

Recuerdo que mi tío pasaba horas ahí y tenia un montón de cajas de metal que mi abuelo le guardaba, paro tantos envases, botellas de aceites, cajas con herramientas, extensiones, hacían de este lugar algo muy oscuro, realmente era una pequeña sala de arte.

El sonido del motor afinado, sonando a la perfección, era como el broche de oro para un trabajo bien realizado, ni modo que tenían razón, eran incomprendidos pero yo si los entendía.

La verdad es que garaje como esos no he vuelto a ver desde esa época, pues la mayoría de casas lo dejan pasar por alto, como que a pocos les interesa, de repente lo más práctico es dejar en un taller el automóvil cuando se malogre.

Sin embargo se que muy en el fondo habrán personas como mi tío y mi abuelo que gocen de lo que hacían ellos.

Ahora que ambos no se encuentran vivos, todavía recuerdo los sonidos de sus herramientas, la grasa de sus guantes y lo bien que le pasaban trabajando, yo estaba a un lado mirándolos y observando el placer y el jubilo que los embargaba cuando se disponían a hacer sus mejores obras maestras.

Uncategorized Paul on 12 Jul 2007

La alfombra roja

Si eres un fanático del cine y de las grandes estrellas de esta industria te será muy conocido el popular término referido a la alfombra roja.

En especial, cuando se dan premiaciones tan importantes como la entrega del Oscar, en las que puedes ver en un solo lugar a decenas de personas que ganan millones y millones de dólares.

Pero el tema del dinero no llama tanto la atención, más bien lo hace el significado que tiene para cada persona determinado actor pues en una película pudo haber reflejado algo que lo conmovió por completo o simplemente lo sorprendió por su buena actuación. El caso es que se vuelve en un icono que hasta su propio nombre puede ser más conocido que una marca famosa.

Nombres como Robert De Niro, Al Pacino o Nicole Kidman son un pequeño ejemplo.

En si, lo interesante de esto es la importancia de estas personas entrando a un auditorio.

El solo verlos por la televisión, realmente es increíble cuando se aprecian juntas a todas esas luminarias, ya no solo de Hollywood, sino de todo el mundo, desfilan muy alegres, sonrientes, mientras los “flashes” de las cámaras fotográficas se multiplican.

La sensualidad de las mujeres, elegantemente vestidas, con costosísimos trajes y lujosas joyas, sus miradas muy sonrientes.

Más atrás vienen los actores mas deseados por las mujeres, sacos y camisas que son lo último de la moda de los mejores diseñadores de Italia, nuevamente la sonrisita complaciente y la gente alborotada.

Para tanta luminosidad de personas era necesario tener un gran marco, es por ello que seguramente se hizo famosa también la gran alfombra roja. Aquella que estaría a la entrada.

Bueno, pero eso es Hollywood.

Otra cosa es tratar de imitar esa belleza, tratar de asimilarla para incluirla en tu propia casa ¿Por qué no?

Esa es la idea de una vecina que tengo, quería hacer de la entrada de su casa un lugar hermoso, así como si los visitantes a su casa se pueden sentir como esos artistas.

La verdad no le fue tan mal, no es que la alfombra roja que tiene en la entrada sea fabulosa y la única en su estilo, sino que ella quería reflejar algo que, como a mi, llame mucho la atención.

En fin, el caso es que puedes encontrar una gran variedad de alfombras dependiendo de la entrada de cada hogar pueden haber de diferentes extensiones y formas.

He visto aquellas que son de fibra sintética, que además tienen buena absorción de agua y son muy resistentes. Dependiendo también del modelo que quieras pues están las rugosas, tipo baldosas, berber, boucle-graficadas, las que son de pelo largo y, también, las de pelo cortado o simplemente una que sea especial.

Otro tema son los colores y los diseños, sin embargo estos tienen que ser muy bien elegidos porque son lo primero que aprecian las personas que entran a tu hogar y debe guardar coherencia con las habitaciones contiguas.

Independientemente de la que elijas, seguramente querrás que tus visitas sientan esa misma sensación, cuando las estrellas entran a un gran lugar exclusivo, la idea no es mala, solo depende de cómo lo hagas.

Uncategorized Paul on 15 Jun 2007

HACER ARREGLOS EN EL LUGAR ARRENDADO

Cuando alquilamos un buen apartamento y sentimos que es el mejor lugar donde hayamos vivido, que la pasamos muy bien y no sentimos muy cómodos; llegando al punto que hasta nos hacemos amigos de los dueños, surge una inquietud muy normal pero que también puede ocasionar futuros conflictos.

A veces queremos tanto el lugar que desearíamos hacer algunos pequeños arreglos, y aprovechando el hecho que tenemos confianza con la persona que nos alquila, pensamos que sería buena idea.

La principal motivación es que, como cualquier persona, deseamos mejorar el lugar donde vivimos. Un pequeño empotrado para poner libros, una repisa en cuarto, o hasta agrandar una habitación; todos son claros ejemplos de lo que podríamos hacer.

Probablemente sea el dueño el más interesado puesto que vera mejorar su inmueble, pensando tal vez en que esto haría que pueda ganar más dinero. Es muy sencillo, al tener un mejor lugar, podrá cobrar más en adelante.

Precisamente ese es el punto. Se trata de su inmueble. Y no el nuestro. Es decir; ¿A quien realmente le conviene que se hagan esos arreglos?

Tomemos en cuenta que estamos añadiéndole valor a lo que nos dieron. Esto se vera reflejado en dinero.

Vaya a saber uno si es que el arrendatario pueda estar pensando en borrarlo del mapa y tener nuevos inquilinos luego que se hicieron la obras y el lugar quedo mejorado. Eso se puede dar en el peor de los casos. Todo eso depende de la magnitud de los cambios.

También puede pasar que se llegue a un acuerdo beneficioso para ambas partes, y se puedan brindar facilidades o descuentos en los pagos a manera de corresponder con el trabajo realizado. No es común pero como menciono, depende mucho del tamaño de la obra y el grado de amistad de las dos personas

Ahora bien, ¿Qué pasaría si es que en plena realización de las obras se sucediera un daño al inmueble? Es decir, luego que se haya hecho el acuerdo, quede perjudicado el departamento por un problema que no es nuestra responsabilidad directa.

El punto es que aparte de dañar el mismo lugar se puede llegar a perjudicar hasta a la casa de los vecinos. Lo cual hace que el costo y la pena que se causen sean demasiadas.

Sería bueno revisar datos como el tiempo que tiene el inmueble, los materiales usados para su construcción, los desperfectos que pudiera tener, entre otras temas similares que nos brinde información fidedigna para nuestro propósito.

Esto puede perjudicar la relación de amistad de ambas personas si es que no se tratase de forma adecuada.

Un consejo sano es plasmar todo lo acordado en un documento, muchas veces esto puede librarnos de futuros problemas. El punto es poner las cosas bien establecidas, recuerdo un refrán muy antiguo que decía “Cuentas claras…amistades largas”.

En fin, me parece haber expuesto todas las consecuencias que devienen de hacer algún arreglo que tiene la mejor voluntad del mundo. Creo que la decisión final depende exclusivamente de quien arrienda pues el beneficio o no de la obra será para él.

Uncategorized postwriter1 on 27 May 2007

Alquilar Pisos

Alquilar un piso o un departamento puede ser la decisión más importante de nuestro año. Uno debe entender que el piso o departamento en alquiler es como una esposa. Te va a acompañar en las buenas o malas durante el tiempo que dure tu contrato (exactamente igual que un matrimonio). Tremenda decisión, como comprenderá fácilmente mi amigo lector, no se debe menospreciar ni tratar como un asunto ligero.

Uno de los primeros aspectos  que uno debe tomar en cuenta es la ubicación. Las primeras preguntas que debe hacerse uno son las más elementales. ¿Me conviene vivir en un piso muy alto? Si uno vive en Japón, México o Perú este es un aspecto fundamental a tener en cuenta por los constantes terremotos que asolan esos países. Es muy lógico imaginarse en una situación de salvador acróbata que vuela por entre los escombros mientras el edificio se cae en pedazos.

Luego de pasar por las preguntas elementales, uno debe empezar a considerar la conveniencia de la ubicación. ¿El piso en alquiler está cerca de mi lugar de trabajo o estudio? Este factor puede ser determinante para tomar la decisión, pero en este caso no se debe tomar en cuenta solo la cercanía en kilómetros del lugar. También debe tener en cuenta las rutas que los llevaran a su lugar de estudio o trabajo todos los días. Por ejemplo usted puede vivir a solo medio kilómetro de su trabajo, pero no hay ruta de tránsito directa a su trabajo y se puede demorar hasta una hora en llegar a su destino. Por el contrario un piso a dos kilometros de su trabajo si puede tener cerca un metro que lo lleve en minutos a su trabajo.

 Acerca de este tema se ha escrito mucho acerca del crecimiento vertical de algunos barrios de las principales ciudades. Se cita por ejemplo que edificios de edificios de 15 pisos que cobijan como mínimo a 240 personas pueden ser una gran dificultad a la hora de tomar el bus para dirigirse al trabajo. ¿Se imagina usted compartiendo el paradero a las 8 de la mañana con 200 personas? Viajará a su trabajo aplastado como una sardina enlatada.

Pero supongamos que pasa esas etapas en su decisión de alquilar un piso o un departamento. Ahora debe revisar su piso en alquiler. Imaginemos que vive en Sevilla o en Madrid. ¿Cuál será la mejor vista que quiere obtener desde sus ventanas? ¿La pared del edificio contiguo? De seguro que va a querer tener una espléndida vista de la ciudad.

Luego de ese aspecto emocional, debe tener en cuenta una revisión de las cañerías o griferías, para no gastar dinero luego en esas incómodas perdidas de agua que nos quitan el sueño. 

También debe considerar el estado de las paredes, las conexiones eléctricas (¿se imagina un apagón en su piso alquilado la noche anterior a un examen difícil en la Universidad?), las conexiones de gas, etc.

Finalmente debe considerar que siempre se necesita la ayuda de un experto. Una compañía dedicada al alquiler de pisos es de una gran utilidad porque ellos ya saben lo que la mayoría de los clientes quieren. Pero tampoco está demás considerar los consejos de esos amigos. Una frase como “Nunca alquiles un piso en Valladolid o en Barcelona sin antes cerciorarte de…” puede ahorrarnos muchos dolores de cabeza en la elección.

 Me olvidaba, ¿Tiene usted mascotas? Ese es un factor muy importante a tomar en cuenta en el alquiler de un piso, pero ya lo tomaremos en un próximo post.

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