Monthly ArchiveJuly 2007
Uncategorized Paul on 25 Jul 2007
A RODAR A RODAR MI VIDA
La previa a la vida universitaria es increíblemente recargada. El último año de la secundaria es vertiginoso por decir lo menos. Además de la currícula regular programada por el Ministerio de Educación para ese año ya nuestro cerebro es un hervidero debido al fantasma del examen de admisión a la universidad sin dejar de mencionar el hecho de que debes elegir la carrera profesional que vas a seguir entre voces y consejos disparejos que vienen de todas partes.
Lo de la escuela es un hecho, hay un horario establecido ya años atrás y con el que se tiene que cumplir independientemente del invierno o del grado de cansancio que uno sienta. Por otra parte nuestro enfoque debe estar a un tiempo también en la universidad. ¿Cómo conjugamos ambas cosas? ¿Nos alcanzará con los estudios escolares para superar la barrera de admisión de la universidad? La verdad es mejor no tomar riesgos. En mi caso decidí, mejor dicho, decidieron por mí, que lo mejor era matricularme en una academia especializada en preparación para el examen de admisión a la universidad. En su momento encajé bien la decisión, no supe ver lo que me esperaba, ni siquiera intuí el infierno que se cernía sobre mí y que terminaría por casi colapsar aquel año.
Afortunadamente esta maniobra tuvo lugar en la segunda mitad del año escolar en curso. De no haber sido por ese obsequio del destino otra hubiese sido la historia. Siempre me caractericé por definir rápido las cosas, es así que durante la primera mitad del año escolar pisaba el acelerador a fondo obteniendo altísimas calificaciones que dejaban sorprendidos a propios y extraños, pero algo se tejía detrás. Mi intención era “asegurar” el año escolar en su primera mitad para después mostrar una actitud relajada en lo que se restaba del año. Pudo haber sido una gracia, una estudiada travesura y hasta una maldad pero ese año si que sirvió y de mucho.
Así llegué al primer día de academia, relajado como un Perezoso sobre su rama. Las clases empezaban un par de horas después de la escuela lo que me dejaba tiempo para almorzar con tranquilidad y caminar hasta la academia. Entré con cierta incertidumbre pero con naturalidad ¿Qué podía pasar, que le aumentaran más números a una ecuación de segundo grado? La soberbia siempre juega malas pasadas, ahora lo sé. Y me fui a posicionar como de costumbre en la última fila echando la cabeza hacia atrás y cruzando las manos por detrás de la nuca, según yo iba a ser un día de campo. Uno a uno fueron llegando los que se convertirían en mis nuevos compañeros para lo que restaba del tiempo de preparación con miras al examen de admisión. A los dos minutos hacía su ingreso el profesor de turno. Esperé que se hiciera la clásica bienvenida con presentaciones personales incluidas pero, lejos de eso, el maestro atacó de frente y sin miramientos con un dibujo que se me antojó vanguardista, se trataba de un cubo ubicado en el espacio, es decir en tres dimensiones y que era “cortado” por una esfera. Se nos pidió hallar el área sombreada. ¿Qué? Apenas habíamos empezado a tocar la trigonometría en la escuela y de pronto ya estábamos ubicados espacialmente tratando de definir un área sombreada. Fue mi primer tropiezo de otros tantos que estarían por venir y no había transcurrido ni una hora desde que pisé mi nueva academia. Ni modo, a rodar. Barata no la iba a sacar, eso era seguro.
Uncategorized Paul on 16 Jul 2007
Garage o estacionamiento
Mi tío era un experto con las herramientas, recuerdo que antiguamente con mi abuelo eran capaces de arreglar todo carro que se les pusiese en frente. No se hasta ahora como no se les ocurrió poner un taller pero el caso es que pienso que perdieron mucho dinero, o seguro lo invirtieron en divertirse, si, solo eso.
Era seguro que la gran habilidad que tenían iba acompañada de un profundo cariño por lo que hacían, seguramente.
Es que para ellos el garage se transformo en su espacio propio, casi a diario, en el que se juntaban los dos y todo un arsenal de herramientas que espantaba a cualquier persona del sexo femenino que osara acercarse.
La grasa del carro y los rudas y pesadas que se veían sus herramientas eran un real “espanta mujeres” y cada vez que tenían un pelea con sus respectivas parejas se juntaban para arreglar sus automóviles, como si la bronca que podían tener encima se transformara en una gran capacidad para devorarse todas las fallas de cualquier automóvil.
El punto de reunión era el garaje de mi abuelo, como mi tío vivía muy cerca acudía a este lugar para practicar lo que seguramente era su principal pasatiempo.
No esta demás decir que mi tío tenia que llevar su auto del estacionamiento del lugar donde vivía, pues ahí no había garaje.
Es cierto que el espacio que tenía en su estacionamiento era grande y espacioso pero no había punto de comparación.
Era muy fastidioso, aparentemente para él, pues el garaje no era solo una habitación más en una casa, era mucho más que eso.
No se trata del lugar donde guardan o tiran algunas cosas que nadie quiere usar, donde se colocan viejas escobas o muebles, esa era la idea de sus respectivas esposa pero no para ellos.
Para mi tío y mi abuelo ese lugar era casi como una capilla por lo sagrado y todo lo que representaba para ellos.
Recuerdo que mi tío pasaba horas ahí y tenia un montón de cajas de metal que mi abuelo le guardaba, paro tantos envases, botellas de aceites, cajas con herramientas, extensiones, hacían de este lugar algo muy oscuro, realmente era una pequeña sala de arte.
El sonido del motor afinado, sonando a la perfección, era como el broche de oro para un trabajo bien realizado, ni modo que tenían razón, eran incomprendidos pero yo si los entendía.
La verdad es que garaje como esos no he vuelto a ver desde esa época, pues la mayoría de casas lo dejan pasar por alto, como que a pocos les interesa, de repente lo más práctico es dejar en un taller el automóvil cuando se malogre.
Sin embargo se que muy en el fondo habrán personas como mi tío y mi abuelo que gocen de lo que hacían ellos.
Ahora que ambos no se encuentran vivos, todavía recuerdo los sonidos de sus herramientas, la grasa de sus guantes y lo bien que le pasaban trabajando, yo estaba a un lado mirándolos y observando el placer y el jubilo que los embargaba cuando se disponían a hacer sus mejores obras maestras.
Uncategorized Paul on 12 Jul 2007
La alfombra roja
Si eres un fanático del cine y de las grandes estrellas de esta industria te será muy conocido el popular término referido a la alfombra roja.
En especial, cuando se dan premiaciones tan importantes como la entrega del Oscar, en las que puedes ver en un solo lugar a decenas de personas que ganan millones y millones de dólares.
Pero el tema del dinero no llama tanto la atención, más bien lo hace el significado que tiene para cada persona determinado actor pues en una película pudo haber reflejado algo que lo conmovió por completo o simplemente lo sorprendió por su buena actuación. El caso es que se vuelve en un icono que hasta su propio nombre puede ser más conocido que una marca famosa.
Nombres como Robert De Niro, Al Pacino o Nicole Kidman son un pequeño ejemplo.
En si, lo interesante de esto es la importancia de estas personas entrando a un auditorio.
El solo verlos por la televisión, realmente es increíble cuando se aprecian juntas a todas esas luminarias, ya no solo de Hollywood, sino de todo el mundo, desfilan muy alegres, sonrientes, mientras los “flashes” de las cámaras fotográficas se multiplican.
La sensualidad de las mujeres, elegantemente vestidas, con costosísimos trajes y lujosas joyas, sus miradas muy sonrientes.
Más atrás vienen los actores mas deseados por las mujeres, sacos y camisas que son lo último de la moda de los mejores diseñadores de Italia, nuevamente la sonrisita complaciente y la gente alborotada.
Para tanta luminosidad de personas era necesario tener un gran marco, es por ello que seguramente se hizo famosa también la gran alfombra roja. Aquella que estaría a la entrada.
Bueno, pero eso es Hollywood.
Otra cosa es tratar de imitar esa belleza, tratar de asimilarla para incluirla en tu propia casa ¿Por qué no?
Esa es la idea de una vecina que tengo, quería hacer de la entrada de su casa un lugar hermoso, así como si los visitantes a su casa se pueden sentir como esos artistas.
La verdad no le fue tan mal, no es que la alfombra roja que tiene en la entrada sea fabulosa y la única en su estilo, sino que ella quería reflejar algo que, como a mi, llame mucho la atención.
En fin, el caso es que puedes encontrar una gran variedad de alfombras dependiendo de la entrada de cada hogar pueden haber de diferentes extensiones y formas.
He visto aquellas que son de fibra sintética, que además tienen buena absorción de agua y son muy resistentes. Dependiendo también del modelo que quieras pues están las rugosas, tipo baldosas, berber, boucle-graficadas, las que son de pelo largo y, también, las de pelo cortado o simplemente una que sea especial.
Otro tema son los colores y los diseños, sin embargo estos tienen que ser muy bien elegidos porque son lo primero que aprecian las personas que entran a tu hogar y debe guardar coherencia con las habitaciones contiguas.
Independientemente de la que elijas, seguramente querrás que tus visitas sientan esa misma sensación, cuando las estrellas entran a un gran lugar exclusivo, la idea no es mala, solo depende de cómo lo hagas.